Primera experiencia con Couchsurfing

Cuando llegué a París mis planes de dormir en Shakespeare & Company se vieron frustrados y tuve que recurrir a mi plan B: Couchsurfing. Pero, ¿Qué es Couchsurfing? Couchsurfing es una plataforma online donde puedes contactar con gente en cualquier sitio del mundo y éstos te dejarán dormir en su casa sin nada a cambio. Yo tenía ganas de probarlo y pocas ganas de pagar 20€ la noche por un albergue. Empujada por las circunstancias creé un perfil y me puse a buscar las anfitrionas perfectas para que mi primera experiencia con Couchsurfing fuese positiva.

Como usar Couchsurfing

Lo primero que debes hacer es completar tu perfil con lo que quieres que tu anfitrión sepa de ti. No tienes que escribir todo sobre ti, no es necesario que sepan que te comes las uñas de los pies o que tu novia es una almohada hentai. En cambio si tus hobbies son el senderismo o la fotografía no está mal compartirlos. Si has hecho algún viaje loco también deberías mencionarlo, la gente estará interesada en que les cuentes como subiste el Himalaya descalza. El siguiente paso imprescindible es conseguir que alguna amiga o amigo te escriba una referencia. Quieres demostrar que eres quien dices ser en tu perfil y, además de eso, una persona de fiar, no un asesino en serie.

Si eres mujer y quieres hacer Couchsurfing no deberías preocuparte, aunque nunca está de sobra tomarse ciertas precauciones para evitar violencias machistas. La solución más sencilla es contactar solamente con mujeres y despreocuparte del tema. Sino, leete bien las referencias que han escrito otras mujeres, dan igual las referencias escritas por otros hombres, los machistas no tratan a las mujeres igual que a los hombres (por algo son machistas). Aún así, las mujeres ya tenemos un radar de pervertidos desarrollado, así que usad vuestra intuición. Si por ejemplo alguien pone en su perfil que solo acepta mujeres no puede ser de fiar.

Mi primera experiencia con Couchsurfing

Gracias a que fui previsora y que siempre me espero lo peor de todo, había contactado con una chica en Couchsurfing para quedarme con ella los dos primeros días en caso de que mi primer plan saliera mal. Ella ya me había dado su número para que le dijera si al final me quedaba con ella o no. Lo único que tuve que hacer fue llamarla y hacer tiempo paseando por París. Como tenía que cargar con la mochila opté por sentarme en una silla en el parque de Luxemburgo para hacer tiempo.

Cuando llegué a la residencia en la que vivía me dio de cenar, se mostró dispuesta a salir si yo quería y durmió en una colchoneta en el suelo dejándome a mí su cama.  Me había encontrado con la perfecta anfitriona.

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La decoración era exquisita

Iba a quedarme dos días en su casa porque luego se iba de viaje. Lo peor fue que estaba tan ocupada que me pasé casi todo el tiempo sola y solo tuve oportunidad de hablar con ella la primera noche, donde me contó que quería ser pastora, cosa que todavía no consigo entender porque ella es vegana. Llegó a ofrecerme las llaves de su habitación mientras ella se iba de viaje. Esto me pareció excesivo, aparte de que me empezaba a sentir un poco sola, por lo que contacté con otras dos chicas.

Mi segunda experiencia con Couchsurfing

Así abandoné la residencia de la pastora vegana y me fui rumbo a la XI a conocer a mis nuevas anfitrionas. Cuando llegué estaban preparando la cena. Estuve hablando con una de ellas y una amiga suya que solo hablaba francés. Se veía la torre Eiffel desde su cocina. Cuando ya nos había sentado a cenar llegó la otra. Fue como si llegara un tornado. Solo con las anécdotas del día anterior le dio para horas. Tengo que admitir que hacía mucho que no me reía tanto.

El problema era que otra vez ellas tenían cosas que hacer y me pasé esos dos días un poco sola. Lo bueno es que a la noche Carmen estaba libre (así se llama la loca) y me llevó a dar una vuelta. Resulta que viven en la calle donde ocurrieron los atentados de Noviembre. Así que me contó la historia de como vivieron ese día.

El último día que me quedaba con ellas era Domingo, así que nos lo pasamos domingueando. Carmen ofreció mantequilla de típica de su zona, que es la mejor que he probado (tenéis que probar la de chocolate) y estuvimos hablando de nuestras vidas. A la tarde me llevaron a una performance que resultó ser completamente en francés y no entendí nada. Al de dos días me fui con la sensación de haberme despedido de dos amigas.

Por qué recomiendo Couchsurfing

Lo primero es que no tienes que pagar para dormir bajo un techo. Como si esto no fuera suficiente puede que te inviten a cenar. Aparte de los beneficios económicos es una buena manera de conocer a gente local, su estilo de vida y sus costumbres. Personalmente me parece también una manera más fácil de hacer amigos, ya que los hostales llenos de gente me parecen un poco agobiantes.

¿Cómo fue vuestra primera experiencia con Couchsurfing?¿Donde soléis dormir para no gastar dinero?

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